La llegada del ferrocarril a Pergamino, en la década de 1880, no solo transformó la dinámica económica de la ciudad sino también su geografía urbana.
La calle Florida, eje central hasta entonces, comenzó a perder protagonismo mientras la actual calle San Nicolás se consolidaba como el nuevo corredor vital, al unir la estación de trenes de pasajeros con el corazón del casco urbano.
En ese contexto nació uno de los edificios más emblemáticos del patrimonio local: el Hotel de Roma.
El primer Hotel de Roma se levantó sobre esa arteria estratégica, aunque hacia la década de 1910 la edificación original fue demolida y reemplazada por la construcción que aún hoy se conserva. Esta segunda obra incorporó los principios compositivos del Art Nouveau, una corriente arquitectónica que simbolizaba la ruptura con los estilos académicos tradicionales y celebraba la modernidad, el progreso y la libertad creativa.
Durante décadas, el Hotel de Roma fue mucho más que un alojamiento. Funcionó como hotel, cafetería y restaurante, pero sobre todo como un punto de encuentro social, un espacio de referencia para generaciones de pergaminenses que lo eligieron para reunirse, conversar y ser parte de la vida urbana.
UN ESTILO QUE CONQUISTÓ AL MUNDO
El Art Nouveau surgió en Europa a fines del siglo XIX y comienzos del XX, en plena Belle Époque, como una respuesta a los estilos historicistas y eclécticos que dominaban la enseñanza académica.
Su objetivo era claro: crear un arte nuevo, libre, inspirado en las formas orgánicas de la naturaleza y vinculado a la idea de modernidad.
Según el país, esta corriente adoptó distintas denominaciones: Art Nouveau en Francia, Modernismo en España, Jugendstil en Alemania y los países nórdicos, Modern Style en Inglaterra, Nieuwe Kunst en los Países Bajos, Sezession en Austria y Stile Liberty en Italia. Más allá del nombre, compartía una misma esencia estética y conceptual.
En el plano constructivo, el Art Nouveau incorporó materiales propios de la Revolución Industrial, como el acero y el vidrio, sin abandonar por completo los sistemas tradicionales.
La piedra, el ladrillo y la madera comenzaron a utilizarse de manera más eficiente, mientras que el hierro colado, el cemento y el cristal ampliaron las posibilidades técnicas.
Los avances científicos permitieron medir resistencias y optimizar estructuras, marcando una transformación profunda en el arte de construir.
ABANDONO, RECUPERACIÓN Y VALOR PATRIMONIAL
El Hotel de Roma funcionó hasta la década de 1960. A partir de entonces, el edificio quedó sin uso y atravesó un prolongado período de abandono y deterioro. En los años noventa surgió un proyecto para convertirlo en una galería comercial, que llegó a inaugurarse de manera parcial. Ya en la década del 2000, una nueva iniciativa planteó una remodelación integral que incluía un centro comercial y un hotel en las plantas superiores, con tareas de consolidación estructural ante el riesgo de derrumbe que presentaba el inmueble. Al igual que el anterior, este proyecto se ejecutó parcialmente, dando lugar al uso actual del edificio, con una preservación íntegra de la fachada y de la estructura interior que no había sido demolida previamente.
En reconocimiento a su valor histórico y arquitectónico, el edificio fue declarado Patrimonio Cultural e Histórico de la ciudad de Pergamino mediante la Ordenanza N° 7948/13 en el año 2013. Además, integra el Inventario de Bienes Patrimoniales de la ciudad bajo la ficha N° 27.
RESPALDO DE LOS ESPECIALISTAS
La información técnica que sustenta este trabajo fue aportada por el Instituto de Estudios Patrimoniales (IEP) del Colegio de Arquitectura y Urbanismo-Distrito 6, integrado por las arquitectas Mónica Badano, Raquel Machain y Silvina D’Ricco, junto al arquitecto Paulo Scarlato, profesionales comprometidos con la investigación, difusión y preservación del patrimonio arquitectónico local.
Hoy, el Hotel de Roma sigue en pie como testimonio de una época, de una ciudad en crecimiento y de una arquitectura que apostó a la belleza, la innovación y la identidad.
Un verdadero ícono del Art Nouveau que forma parte indeleble de la memoria urbana de Pergamino.
Fuentes: Semanario El Tiempo Pergamino Instituto de Estudios Patrimoniales Capba D6